cuando la luz se convierte en leyenda.
De John Ford, aquel cineasta que quería ser Murnau, pocas palabras quedan por escribir. Poeta visual de la historia de los Estados Unidos, Ford alcanzó cumbres cinematográficas insospechadas a través de un estilo austero y naturalista. De sus películas se desprende un fino aroma a vida en la que unos personajes aturdidos por su destino se esfuerzan por combatir el inexorable discurrir de la civilización. Cargadas con una sutil mezcla de comedia y drama, las películas fordianas nos han concedido una inabarcable muestra de imágenes, personajes e historias que han trascendido su ámbito de celuloide para pasar a formar parte de nuestro imaginario cultural colectivo. No deja de ser Por su parte, la figura del famoso operador de cámara de “Ciudadano Kane” tampoco resulta desconocida para cualquier aficionado al cine. Toland, señalado como precursor del empleo de las lentes anamórficas en el desarrollo del arte cinematográfico, fue quizás el primer visionario del nuevo estilo visual que se impuso a partir de la década de los cuarenta. Su creativa personalidad era tan poderosa que dejó su huella estilística en todos los directores con los que trabajó, desde Ford hasta Welles.. fragmento de...(ver cuaderno 1ª)
“Las uvas de la ira”(1940) de John Ford |
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